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domingo, 7 de febrero de 2016

LO QUE NADIE QUIERE ESCUCHAR

    Un joven lleno de inquietudes preguntó a su sabio abuelo: "Tu siempre me dices que los jóvenes no queremos escuchar a los adultos. Ahora me pregunto, ¿qué es lo que los adultos no quieren escuchar de los ancianos como tú?" El abuelo, impresionado, le respondió: "Hay dos cosas que muy pocos se atreven a escuchar y mucho menos a poner en práctica. Ahí van: la primera es que nadie hace feliz a nadie". "¿Y eso cómo puede ser?, añadió el chico estupefacto. Porque la felicidad reside en el interior de cada ser humano. ¡Ni siquiera tú mismo puedes hacerte feliz!" , añadió el abuelo. "¿A no? ¿Y entonces, cómo lo hago par ser feliz?" "Dejando de ser un obstáculo entre tu felicidad y tú, liberándote de la esclavitud a la que te someten la mente y los pensamientos. En eso consiste el trabajo interior" "Entonces, hazte responsable de tu propio bienestar, ahí reside la verdadera madurez", contestó el abuelo.
 
     Intrigado, el joven siguió preguntando: "¿Cuál era la segunda cosa?" "Que nadie hace sufrir a nadie. Nadie tiene el poder de hacerte daño emocionalmente sin tu consentimiento. ¡Es imposible!", respondió el abuelo. "Pero entonces, ¿por qué me duele cuando alguien me insulta?" "Lo que te duele no es el insulto, sino lo que tú decides hacer con el insulto. Si decides tomarlo, entonces sientes dolor. Pero si optas por desecharlo, ya verás cómo no sentirás ningún daño. Es cierto que no puedes controlar ni cambiar lo que te sucede, pero siempre puedes elegir la forma en la que te lo tomas. En eso consiste la libertad interior." Seguidamente, el joven dijo: "Entonces, si nadie puede hacerme sufrir, de nada sirve victimizase ni culpar a los demás, pues he sido yo quien me he perturbado a mí mismo por no saber tomarme las cosas que me pasan de otro modo." "Exacto. todavía no sabes como hacer eso. Pero si sigues con esta actitud honesta y humilde, no tardarás en aprenderlo. Como  en la vida, es una cuestión de entrenamiento".
 
     No se quien es el autor, la historia la leí en Facebook, me gustó y decidí compartirla. Espero que os haya gustado. Un saludo.
Llamada Al Despertar

lunes, 20 de octubre de 2014

EL NIÑO QUE SALVÓ A SU AMIGO

http://www.mamen.net/tutoriales/fotosplaylist/2009/patinando-sobre-hielo.jpgHola a tod@s, hoy quiero dejarles una breve historia que he leído por internet con la que les invitamos a reflexionar. Esperamos les guste. Un saludo.

En una tarde nublada y fría, dos niños patinaban sin preocupación sobre una laguna congeladad. De repente el hielo se rompió, y uno de ellos se hundió en el agua. El otro agarró una piedra y comenzó a golpear sobre el hielo con todas sus fuerzas, hasta que logró quebrarlo y así salvar a su amigo. 

Cuando llegaron los bomberos y vieron que había sucedido, se preguntaron: "¿Cómo lo hizo?. El hielo está muy grueso. Es imposible que haya podido quebrarlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas...".

En ese instante apareción un abuelo y, con una sonrisa, dijo:
- "Yo sé cómo lo hizo".
- ¿Cómo?, le preguntaron.
- No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

martes, 3 de junio de 2014

EL PERRO Y EL CONEJO



     Un señor le compró un conejo a sus hijos. A su vez, los hijos del vecino le pidieron una mascota a su padre.  El hombre compró un cachorro Pastor Alemán.... El vecino exclamó:
      - Pero él se comerá a mi conejo!
      - De ninguna manera, mi pastor es cachorro. Crecerán juntos, y serán amigos. Yo entiendo mucho de animales. No habrá problemas.
      Y parece que el dueño tenía razón. El perro y el conejo crecieron juntos y se hicieron amigos. Era normal ver al conejo en el patio del perro y al revés. Un viernes, el dueño del conejo se fue a pasar un fin de semana en la playa con su familia. El domingo en la tarde el dueño del perro y su familia tomaban una merienda, cuando entró el perro a la cocina. raía al conejo entre los dientes, sucio de sangre y tierra, y además muerto. Casi matan al perro de tanto agredirlo.  Decía el hombre:
      - El vecino tenía razón, ¿y ahora que haremos?
      La primera reacción fue echar al animal de la casa como castigo, además de los golpes que ya le habían dado. En unas horas los vecinos iban a llegar. Todos se miraban, mientras el perro afuera lamía sus heridas. Uno de ellos tuvo la siguiente idea:
      - Bañemos al conejo, lo dejamos bien limpiecito, después lo secamos con el secador y lo ponemos en su casita en el patio.
      Así lo hicieron; hasta perfume le pusieron al animalito. ¡Quedo lindo! ‘parecía vivo’, decían los niños, y allá lo pusieron, con las piernitas cruzadas como si estuviese durmiendo. Luego al llegar los vecinos se sintieron los gritos de los niños. No pasaron cinco minutos cuando el dueño del conejo vino a tocar a la puerta, algo extrañado.
      - ¿Qué paso?, le dijo su vecino.
      - El conejo murió.
      - ¿Murió?
      - Si, murió el viernes.
      - ¿Murió el viernes?
      - Si, fue antes de que viajáramos. Los niños lo habían enterrado en el fondo del patio...
     El gran personaje de esta historia es el perro. Imagínate al pobrecito, desde el viernes buscando en vano por su amigo de la infancia. Después de mucho olfatear, descubrió el cuerpo enterrado. ¿Qué hace el? Probablemente con el corazón partido, desentierra al amigo y va a mostrárselo a sus dueños, imaginando poder resucitarlo. 
 
El hombre tiene la tendencia a juzgar anticipadamente los acontecimientos sin verificar lo que ocurrió realmente. ¿Cuántas veces sacamos conclusiones equivocadas de las situaciones y nos creemos dueños de la verdad?. Pensemos bien antes de juzgar las acciones de los demás y de emitir juicios sobre las situaciones, pero no dudemos en someter a un severo juicio a nuestros propios pensamientos y actitudes. (Historia de autor desconocido y Reflexión sacadas de una página de facebook)

 ‘La gente puede dudar de lo que tú dices, pero siempre creerá en lo que tú haces’
 

domingo, 9 de marzo de 2014

AGRICULTOR DE MAÍZ



En cierta ocasión, un reportero le preguntó a un agricultor si podía divulgar el secreto de su maíz, porque ganaba el concurso al mejor producto año tras año. El agricultor confesó que se debía a que compartía su semilla con los vecinos.

-"¿Por qué comparte su mejor semilla de maíz con sus vecinos, si usted también participa en el mismo concurso año tras año?", le preguntó el reportero.

-"Verá usted señor" dijo el agricultor, "el viento lleva el polen del maíz maduro de un sembrado a otro. Si mis vecinos cultivaran un maíz de calidad inferior, la polinización cruzada degradaría constantemente la calidad del mio. Si voy a sembrar un buen maíz, debo ayudar a que mi vecino también lo haga".

Quienes decidan vivir bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, deben ayudar a que los demás vivan bien, porque el valor de una vida se mide por las vidas que toca. Y quienes optan por ser felices, deben ayudar a que otros encuentren la felicidad, porque el bienestar de cada uno se halla unido al bienestar de todos.

martes, 24 de septiembre de 2013

CONVERSACIONES DE DOS BEBES

En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. El primero pregunta al otro:

-¿Tú crees en la vida después del nacimiento?

-Claro que sí. Algo debe existir después del nacimiento. Tal vez estamos aquí porque necesitamos nos preparar para lo que seremos más tarde.

-¡Tonterías! No hay vida después del nacimiento. ¿Cómo sería realmente esa vida?

-No lo sé exactamente, pero seguramente habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.

-¡Esto es absurdo! Caminar es imposible. ¿Y comer con la boca? ¡Eso es totalmente ridículo! El cordón umbilical es por dónde nos alimentamos. Yo te digo solamente una cosa: la vida después del nacimiento está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.

-Yo creo que seguramente hay algo. Tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.

-Pero nadie nunca ha vuelto de allá, después del nacimiento. El parto apenas encierra la vida. Y al final de cuentas, la vida no es nada más que la angustia prolongada en la oscuridad.

-Bueno, no sé exactamente cómo será después del nacimiento, pero seguro veremos a la mamá y ella nos cuidará.

-¿Mamá? ¿Tú crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que ella esté?

-¿ Dónde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es que vivimos. Sin ella todo esto no existiría.

-¡Yo no creo! Nunca he visto ninguna mamá, por lo tanto es lógico que no exista ninguna.

-Bueno, pero a veces cuando estamos en silencio, tú puedes oírla cantando, o sentir como acaricia nuestro mundo. Sabes, yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella....

martes, 30 de julio de 2013

LA NIÑA Y LAS PERLAS

Jenny era una linda niña de cinco años de ojos relucientes. Un día mientras visitaba la tienda junto a su mamá, Jenny vio un collar de perlas de plástico que costaba 2.50 dólares. ¡Cuánto deseaba poseerlo!. Preguntó a su mamá si se lo compraría, y su mamá le dijo: “Hagamos un trato, yo te compraré el collar y cuando lleguemos a casa haremos una lista de tareas que podrás realizar para pagar el collar, ¿está bien?”. Jenny estuvo de acuerdo, y su mamá le compró el collar de perlas.

Jenny trabajó con tesón todos los días para cumplir con sus tareas. En poco tiempo Jenny canceló su deuda. ¡Jenny amaba sus perlas!. Ella las llevaba puestas a todas partes: al kinder, a la cama, y cuando salía con su mamá.

Jenny tenía un padre que la quería muchísimo. Cuando Jenny iba a su cama, él se levantaba de su sillón favorito para leerle su cuento preferido. Una noche, cuando terminó el cuento, le dijo: “Jenny, ¿tú me quieres?”, “Oh, sí papá”. “Entonces, regálame tus perlas,” le pidió él. “¡Oh, papá! No mis perlas,” dijo Jenny. “Pero te doy a Rosita, mi muñeca favorita. ¿La recuerdas?, tú me la regalaste el año pasado para mi cumpleaños. Y te doy su ajuar también, ¿está bien, papá?”, “Oh, no hijita, está bien, no importa”, dándole un beso en la mejilla. “Buenas noches, pequeña”.

Una semana después, nuevamente su papá le preguntó al terminar el diario cuento: “Jenny, ¿tú me quieres?”, “Oh, sí papá, ¡tú sabes que te quiero!”, le dijo ella. “Entonces regálame tus perlas”. “¡Oh, papá! No mis perlas; pero te doy a Lazos, mi caballo de juguete. Es mi favorito, su pelo es tan suave y tú puedes jugar con él y hacerle trencitas”. “Oh, no hijita, está bien,” le dijo su papá dándole un beso en la mejilla, “Felices sueños”.

Algunos días después, cuando el papá de Jenny entró a su dormitorio para leerle un cuento, Jenny estaba sentada en su cama y le temblaban los labios, “toma papá” dijo, y estiró su mano. La abrió y en su interior estaba su tan querido collar, el cual entregó a su padre. Con una mano él tomó las perlas de plástico y con la otra extrajo de su bolsillo una cajita de terciopelo azul. Dentro de la cajita había unas hermosas perlas genuinas. Él las había tenido todo este tiempo, esperando que Jenny renunciara a la baratija para poder darle la pieza de valor.

Y así es también con el Universo. Él está esperando que renunciemos a las cosas sin valor en nuestras vidas para darnos preciosos tesoros. (Autor Desconocido)


¡¡Esta historia va dedicada a esa persona que me hizo llegar esta historia y compartirlas con vosotr@s!!¡¡Gracias por todo!! 
     Llamada Al Despertar

sábado, 1 de junio de 2013

EL MITO DE LA CAVERNA


- Después de eso -proseguí - compara nuestra naturaleza respecto de su educación y de su falta de educación con una experiencia como ésta. Represéntate hombres en una morada subterránea en forma de caverna, que tiene la entrada abierta, en toda su extensión, a la luz. En ella están desde niños con las piernas y el cuello encadenados, de modo que deben permanecer allí y mirar sólo delante de ellos, porque las cadenas les impiden girar en derredor las cabeza. Más arriba y más lejos se halla l luz de un fuego que brilla detrás de ellos; y entre el fuego y los prisioneros hay un tabique construido de lado a lado, como el biombo que los titiriteros levantan delante del público para mostrar, por encima del biombo, los muñecos.
- Me lo imagino.
- Imagínate ahora que, del otro lado del tabique, pasan sombras que llevan toda clase de utensilios y figurillas de hombres y otros animales, hechos en piedra y madera y de diversas clases; y entre los que pasan unos hablan y otros callan.
-Extraña comparación haces, y extraños son esos prisioneros.
-Pero son como nosotros. Pues en primer lugar, ¿crees que han visto de sí mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna que tienen frente a sí?
-Claro que no, si toda su vida están forzados a no mover las cabezas.
-¿Y no sucede lo mismo con los objetos que llevan los que pasan del otro del
tabique?
-Indudablemente.
-Pues entonces, si dialogaran entre sí, ¿no te parece que entenderían estar nombrando a los objetos que pasan y que ellos ven?
-Necesariamente.
-Y si la prisión contara con un eco desde la pared que tienen frente a sí, y alguno de los que pasan del otro lado del tabique hablara, ¿no piensas que creerían que lo que oyen proviene de la sombra que pasa delante de ellos?
- ¡Por Zeus que sí!
- ¿Y que los prisioneros no tendrían por real otra cosa que las sombras de los objetos artificiales transportados?
- Es de toda necesidad.
- Examina ahora el caso de una liberación de sus cadenas y de una curación de su ignorancia, qué pasaría si naturalmente les ocurriese esto: que uno de ellos fuera liberado y forzado a levantarse de repente, volver el cuello y marchar mirando a la luz y , al hacer todo esto, sufriera y a causa del encandilamiento fuera incapaz de percibir aquellas cosas cuyas sombras había visto antes. ¿Qué piensas que respondería si se le dijese que lo que había visto antes eran fruslerías y que ahora en cambio, está más próximo a lo real, vuelto hacia cosas más reales y que mira correctamente? Y si se le mostrara cada uno de los objetos que pasan del otro lado del tabique y se le obligara a contestar preguntas sobre lo que son, ¿no piensas que se sentiría en dificultades y que considerará que las cosas que antes veía eran más verdaderas que las que se le muestran ahora?
- Mucho más verdaderas.
- Y si se le forzara a mirar hacia la luz misma, ¿no le dolerían los ojos y trataría de eludirla, volviéndose hacia aquellas cosas que podía percibir, por considerar que éstas son realmente más claras que las que se le muestran?
- Así es.
- Y si a la fuerza se lo arrastrara por por una escarpada y empinada cuesta, sin soltarlo antes de llegar hasta la luz del sol, ¿no sufriría acaso y se irritaría por ser arrastrado y, tras llegar a la luz, tendría los ojos llenos de fulgores que le impedirían ver uno solo de los objetos que ahora decimos que son los verdaderos?
- Por cierto, al menos inmediatamente.
- Necesitaría acostumbrarse, para poder llegar a mirar las cosas de arriba. En primer lugar miraría con mayor facilidad las sombras, y después las figuras de los hombres y de los otros objetos reflejados en el agua, luego los hombres y los objetos mismos. A continuación contemplaría de noche lo que hay en el cielo y el cielo mismo, mirando la luz de los astros y la luna más fácilmente que, durante el día, el sol y la luz del sol.
-Sin duda.
- Finalmente, pienso, podría percibir el sol, no ya en imágenes en el agua o en otros lugares que le son extraños, sino contemplarlo cómo es en sí y por sí, en su propio ámbito.
-Necesariamente.
-Después de lo cual concluiría, con respecto al sol, que es lo que produce las estaciones y los años y que gobierna todo en el ámbito visible y que de algún modo es causa de las cosas que ellos habían visto.
- Es evidente que, después de todo esto, arribaría a tales conclusiones.
- Y si se acordara de su primera morada, del tipo de sabiduría existente allí y de sus entonces compañeros de cautiverio, ¿no piensas que se sentiría feliz del cambio y que los compadecería?
- Por cierto.
- Respecto de los honores y elogios que se tributaban unos a otros, y de las recompensas para aquel que con mayor agudeza divisara las sombras de los objetos que pasaban detrás del tabique, y para el que mejor se acordase de cuáles habían desfilado habitualmente antes y cuáles después, y para aquel de ellos que fuese capaz de adivinar lo que iba a pasar, ¿te parece que estaría deseoso de todo eso y que envidiaría a los más estaría deseoso de todo eso y que envidiaría a los más honrados y poderosos entre aquéllos? ¿O más bien no le pasaría como al Aquiles de Homero, y "preferiría ser un labrador que fuera siervo de un hombre pobre" o soportar cualquier otra cosa, antes que volver a su anterior modo de opinar y a aquella vida?
- Así creo también yo, que padecería cualquier cosa antes que soportar aquella vida.
- Piensa ahora esto: si descendiera nuevamente y ocupara su propio asiento, ¿no tendría ofuscados los ojos por las tinieblas, al llegar repentinamente del sol?
- Sin duda.
- Y si tuviera que discriminar de nuevo aquellas sombras, en ardua competencia con aquellos que han conservado en todo momento las cadenas, y viera confusamente hasta que sus ojos se reacomodaran a ese estado y se acostumbraran en un tiempo nada breve, ¿no se expondría al ridículo y a que se dijera de él que, por haber subido hasta lo alto, se había estropeado los ojos, y que ni siquiera valdría la pena intentar marchar hacia arriba? Y si intentase desatarlos y conducirlos hacia la luz, ¿no lo matarían, si pudieran tenerlo en sus manos?
- Seguramente.
- Pues bien, querido Glaucón, debemos aplicar íntegra esta alegoría a lo que anteriormente ha sido dicho, comparando la región que se manifiesta por medio de la vista con la morada-prisión, y la luz del fuego que hay en ella con el poder del sol; compara, por otro lado, el ascenso y contemplación de las cosas de arriba con el camino del alma hacia el ámbito inteligible, y no te equivocarás en cuanto a lo que estoy esperando, y que es lo que deseas oír. Dios sabe si esto es realmente cierto; en todo caso, lo que a mi me parece es que lo que dentro de lo cognoscible se ve al final, y con dificultad, es la Idea del Bien. Una vez percibida, ha de concluirse que es la causa de todas las cosas rectas y bellas, que en el ámbito visible ha engendrado la luz y al señor de ésta, y que en el ámbito inteligible es señora y productora de la verdad y de la inteligencia, y que es necesario tenerla en vista para poder obrar con sabiduría tanto en lo privado como en lo público.
- Comparto tu pensamiento, en la medida que me es posible.
- Mira también si lo compartes en esto: no hay que asombrarse de que quienes han llegado allí no estén dispuestos a ocuparse de los asuntos humanos, sino que sus almas aspiran a pasar el tiempo arriba; lo cual es natural, si la alegoría descrita es correcta también en esto.
- Muy natural.
- Tampoco sería extraño que , de contemplar las cosas divinas, pasara a las humanas, se comportase desmañadamente y quedara en ridículo por ver de modo confuso y, no acostumbrado aún en forma suficiente a las tinieblas circundantes, se viera forzado, en los tribunales o en cualquier otra parte, a disputar sobre sombras de justicia o sobre las figurillas de las cuales hay sombras, y a reñir sobre esto del modo en que esto es discutido por quienes jamás han visto la justicia en sí.
- De ninguna manera sería extraño.
- Pero si alguien tiene sentido común , recuerda que los ojos pueden ver confusamente por dos tipos de perturbaciones: uno al trasladarse de la luz a la tiniebla, y otro de la tiniebla a la luz; y al considerar que esto es lo que le sucede al alma, en lugar de reírse irracionalmente cuando la ve perturbada e incapacitada de mirar algo, habrá de examinar cuál de los dos casos es: si es que al salir de una vida luminosa ve confusamente por falta de hábito, o si, viniendo de una mayor ignorancia hacia lo más luminoso, es obnubilada por el resplandor. Así, en un caso se felicitará de lo que le sucede y de la vida a que accede; mientras en el otro se apiadará, y si se quiere reír de ella, su risa será menos absurda que si se descarga sobre el alma que desciende de la luz.